Día 4, faltan 362

Primero que nada, disculpen por no haber publicado a tiempo ayer, se me complicó la cosa, pero gracias a Dios, no estoy haciendo esto con la misma actitud de otros de mis miles de proyectos fallidos, quizás por eso fueron fallidos.
Lo cierto es que el día resultó ser uno de despliegue creativo, porque no pude separarme de mi libro, ni del teclado. La vaina salía como si estuviese poseso, sólo que menos interesante, no hablé en lengua en ningún momento, pero debo haber lucido como tal, porque sólo las necesidades fisiológicas me obligaron a levantarme y por supuesto, mi hija cuando reclamó con justicia su almuerzo.
Ojalá tuviera yo esos ataques de epilepsia literaria más a menudo, coño, a veces es tan difícil escribir una línea y otras, parece un juego de carajitos, lo cierto es que avancé, dialogué, inventé y creé, y eso me hace un tipo contento.
A la hora de almorzar y resolviendo el Cliffhanger del día anterior, me decidí a enfrentar mis demonios culinarios y me lancé a preparar las dichosas croquetas de pollo. El resultado no podía ser sino...
¡Una total mierda!
La pinche receta, que yo nunca sigo por cierto, pero está vez sí, no funcionó o yo puse la torta en algún punto, porque eso era un masacote asqueroso que no era posible manejar, como todo cocinero amateur, tomé la harina y traté de que produjera el milagro, en el camino menté madre y otras florituras, tanto que mi hija vino y comenzó a reírse, ahí bajó la presión y la vaina se convirtió en jodedera.
No supieron mal, pero cocinarlas fue una odisea.
En la noche fui a casa de mi hermano de vida César Rodríguez, me encontré con buenos amigos y la vaina iba bien, hasta que hablamos de Venezuela.
Me di cuenta de la obvia similitud entre ambas situaciones en mi día, Venezuela no responde a recetas exactas, es un peo de ojo, si la vez aguada, ponle más harina, si le falta sal o dulce, pues, échale, porque la pendejada de "350 ml de leche evaporada", no camina papá.
Una partida de Dominó, ingrediente neutro entre los venezolanos, puso orden a una vaina que se cocinaba a presión, pero seguro n9s acostamos t9d9s a dormir pensando en el tema. Mañana toca La Única y prometo fotos y vídeos.
Toda mi música será dedicada a Venezuela.

Por cierto, en la foto podrán ver que las croquetas me quedaron igualitas a las de la foto de ayer. ¡No joda!


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