Día 8, faltan 358
Toda , viví un momento Kodak con mis hermosas y perfectas mujeres y en el proceso me bebí media botella de vino rojo que no fue gentil conmigo, no sé por qué carajo me puse a tomar esa vaina si sé que me va a dejar como servilleta usada, pero bueno; c'est la vie.
Mi esposa Adriana de repente dijo que le gustaban mucho los miércoles porque podíamos pasar tiempo de calidad en familia y ella puede hacer su trabajo remotamente los jueves, pero eso no fue lo más importante de su comentario, sino lo que vino después; aseguró haber aprendido de nuestra hermana de vida Isabel Haiek a disfrutar cada momento, sin importar las circunstancias.
¡Coño!
Eso es tarea pendiente para este servidor; hubo una época en que perdía más tiempo preparando los momentos, que viviendo los, de hecho, cuando era un carajito e iba a jugar con muñequitos de guerra, pasaba horas preparando la vaina y por fin, cuando ya todo estaba listo para la batalla, me fastidiaba y me iba a jugar otra vaina, al menos no había guerra.
Luego la misma ponderada de complicarme los "momentos", me hizo llegar tarde, perderme de muchos otros "momentos" y hasta me hizo más jodido dejar de fumar, claro, cada "momento" con cervezas, conversas y estudios, requería como preparación a los cigarrillos. Me estrenaba más que el carajo pensando en tener preparado todo para cuando alguien llegará, para recibir una llamada, para sentarme a escribir, no joda. ¡Toda vaina era una sola preparador a!
Me imagino que con los años uno se vuelve menos pendejo o más inteligente, porque ahora no preparo un carajo, es más, Adriana a veces me regaña porque invito a unos panas y tengo una cerveza en la nevera, pero ya no me vuelvo un ocho preparando un carajo, no es que soy un mamarracho de anfitrión o que me comportó como un recoge latas, pero trato de gastar el tiempo en vainas interesantes y de hacer lo necesario para que todos estemos felices, la verdad es que los demás tampoco están esperando lo que tú crees que están esperando, ni hacen falta cigarrillos o llegar de primero a un sitio para divertirse, lo único que hace falta es que llegues, que vayas, que hagas y que no joda la paciencia.
Para poner la cereza en el helado, mi hija Isabel no enseñó un nuevo juego de cartas y de paso, me jodió jugándolo.
Para poner la cereza en el helado, mi hija Isabel no enseñó un nuevo juego de cartas y de paso, me jodió jugándolo.



El vino te afectó hasta la escritura jajajaja
ResponderBorrarVino Tinto, que los que dicen rojo son los que no hablan castellano jajaja
ResponderBorrar