Día 12, faltan 354

Me da arrechera el contraste que vivo a veces cuando pienso en Venezuela y luego me levanto en paz con mi familia en algún lugar donde se vive tranquilo, en un país donde no existen una vaina llamada "colectivos", pero así son las vainas a veces, puro contraste, y hoy viví una experiencia que me hizo pensar en ello.
Vinimos a Massachusetts para una reunión familiar, cuando lo hacemos en verano, coño, es una maravilla, hace calor, pero la pinche agua está helada, pero coño, que metes los pies a dárselas de romántico y a los 3 minutos te duelen, en el lugar donde siempre nos llevan mis cuñados y donde me quiero retirar a vivir todos los veranos, es un pueblo llamado Rockport, cuando la marea está baja, puedes caminar 500 metros en arena que a medida que pasa el día, va desapareciendo.
A lo lejos hay una balsa, pero hay que nadar un trecho, afuera del agua hay 27 grados centígrados, pero en el agüita papá, no más de 3 grados de puro dolor.
Toda es así en la vida, o por lo menos las cosas que nos gustan, hay que nadar en agua congelada para llegar a la balsa.
Cuando así lo hicimos, mi cuñado, mi sobrino y yo, y nos sacudimos el frío y respiramos por fin, nos percatamos que en la balsa no estaban Wonder woman, Scarlet Johanson y Marjorie de Sousa (sí, al lado de ella las dos primeras son unas chancletas), sino dos guevones más feos que el carajo, que nos miraron con indiferencia.
Quizás sean la analogía perfecta de las malas decisiones, de las que sólo te queda la satisfacción de haberlo intentado.

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