Día 24, faltan 342

Hoy cayó una tormenta arrechísima aquí en mi área y entonces pasó algo extraordinario: ¡Se fue la luz!
¡Coño! Pensé mucho en lo que sienten tantas personas, no sólo en Venezuela, sino en el mundo entero, quienes cuando viene la luz es cuando gritan: ¡Coño!
Entre la penumbra y el calorón, recordé la canción de Rubén Blades "El Apagón", sobre todo la parte esa del segundo verso que dice: "Semi desnuda y emberracada, grita una miss: ¡Coño, este país no sirve pa´nada!". Me reí mucho por lo visceral de la expresión y por lo cómico de la escena, pero por supuesto, entre la penumbra, el silencio y las imágenes en mi cabeza, me dio por pensar en las millones de veces a lo largo de mi vida en las que culpé al colectivo por mis problemas individuales y volvió la canción de Rubén a mi cabeza; yo vivo en el subdesarrollo.
¡Y me parece fantástico que así sea!
Llegué al primer mundo a los 39 años y medio, no pretenderá nadie que me vuelva un pinche príncipe danés o un lord inglés a esa edad, habiendo pasado 39 años en el subdesarrollo más sabroso del mundo. ¡No joda, ni de vaina!
Y es que el primer mundo tiene cosas maravillosas, pero tiene cosas aburridas, en el tercer mundo tenemos cosas extraordinarias, pero carajo, hay vainas desesperantes, por eso la miss gritó lo que gritó, porque vivimos a los extremos y lo mejor es que a veces trasladamos esa vaina a donde sea que nos lleve la vida, claro, el día que uno quiere celebrar algo, en nuestro estilo único de hacerlo, no siempre es posible, so pena de que llegue la policía y termines preso como un pendejo, pero el primer mundo te da algunos chances de celebrar o de comportarte como estás acostumbrado, sólo que hay un orden que respetar, es decir, la celebración tiene un principio y un final, nosotros arrancamos sin que en el horizonte se perciba evidencia alguna de que la parranda va a concluir.
Lo mismo aplica para protestas, tertulias, encuentros casuales, romances, amoríos, machuques, jujús, mejor es nada, etc.
Se puede decir que este apagón de hoy me recordó mi vida antes y la extraño, muchas veces, pero definitivamente no extraño la penumbra, pero sí empezar sin saber cuando acabar.
Disfruten de Rubén.

Rubén Blades - Amor y Control - El Apagón


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