Día 31, faltan 335
Hoy volví a hacer una vaina para la que creo soy bueno y es gritar: ¡Yo mismo soy no joda!
Lo hice en el pasado y me fue de maravilla con vainas que nunca había hecho en mi vida, esta vez, sé lo que hago, lo cual puede ayudarme una vez más a lograr lo más jodido de todo nuevo proyecto; comenzar a mover la carreta.
Cuesta una barbaridad siempre, pero tenemos una oportunidad y la vamos a aprovechar, así tengamos que ofrecer favores sexuales (bueno, yo los ofreceré y le diré al socio que él los cumpla...).
La oportunidad consiste en preparar una cotización para un proyecto y estamos muy claros en lo que debemos hacer, este puede ser el primer éxito de Baldwin Men Bold Ideas, voy a tener que poner un precio y lo haré, uno bien competitivo, eso seguro, pero la vaina me hizo pensar en la auto valoración, la autoestima pues. Ahorita la tengo afilada, pero coño, no fue siempre así, uno pasa por períodos de altas y bajas, la vaina es no quedarse pegado en las bajas y tratar de estabilizar kas altas, para quedarse ahí, hay que mantenerse activo y sobre todo, saber venderse, coño, ahí sí es verdad que he pelado bola como un tonto.
Parece mentira pero uno llega a pensar que le está cayendo a mentiras a la gente, como si uno no supiera hacer lo que ofrece, no joda, hay un miedo o pensamiento catastrófico como dice mi esposa, que lo invade a uno a veces y que nos pasma, casi hasta sentirnos haciendo una vaina ilegal. No es tan jodido hacerse un plan de mercadeo personal; lo primero es saber las fortalezas, por ejemplo, yo me considero un símbolo sexual, entonces debo venderme en consecuencia, podría usar un sobre nombre, como el monstruo, o el papirruqui de Arlington, o una vaina como el potro salvaje.
Una vez tienes tus fortalezas, pues hay que esconder las debilidades, lo cual es arrecho si uno tiene muchas, pero qué carajo, no pones muchas fotos y ya, o te las tomas de espaldas.
Luego hay que definir el target, en mi caso, mujeres millonarias, igualitas a Wonder Woman, que beban whiskey y les guste Frank Sinatra y el béisbol.
Defines un medio, Facebook, Instagram, twitter, pornhub, el bar de la esquina o la plaza y te vas a venderte papá.
Ven, facilito.
Voy a aplicar esta misma estrategia con el proyecto de la compañía, quizás no me haga rico, pero sí más sabroso...
Lo hice en el pasado y me fue de maravilla con vainas que nunca había hecho en mi vida, esta vez, sé lo que hago, lo cual puede ayudarme una vez más a lograr lo más jodido de todo nuevo proyecto; comenzar a mover la carreta.
Cuesta una barbaridad siempre, pero tenemos una oportunidad y la vamos a aprovechar, así tengamos que ofrecer favores sexuales (bueno, yo los ofreceré y le diré al socio que él los cumpla...).
La oportunidad consiste en preparar una cotización para un proyecto y estamos muy claros en lo que debemos hacer, este puede ser el primer éxito de Baldwin Men Bold Ideas, voy a tener que poner un precio y lo haré, uno bien competitivo, eso seguro, pero la vaina me hizo pensar en la auto valoración, la autoestima pues. Ahorita la tengo afilada, pero coño, no fue siempre así, uno pasa por períodos de altas y bajas, la vaina es no quedarse pegado en las bajas y tratar de estabilizar kas altas, para quedarse ahí, hay que mantenerse activo y sobre todo, saber venderse, coño, ahí sí es verdad que he pelado bola como un tonto.
Parece mentira pero uno llega a pensar que le está cayendo a mentiras a la gente, como si uno no supiera hacer lo que ofrece, no joda, hay un miedo o pensamiento catastrófico como dice mi esposa, que lo invade a uno a veces y que nos pasma, casi hasta sentirnos haciendo una vaina ilegal. No es tan jodido hacerse un plan de mercadeo personal; lo primero es saber las fortalezas, por ejemplo, yo me considero un símbolo sexual, entonces debo venderme en consecuencia, podría usar un sobre nombre, como el monstruo, o el papirruqui de Arlington, o una vaina como el potro salvaje.
Una vez tienes tus fortalezas, pues hay que esconder las debilidades, lo cual es arrecho si uno tiene muchas, pero qué carajo, no pones muchas fotos y ya, o te las tomas de espaldas.
Luego hay que definir el target, en mi caso, mujeres millonarias, igualitas a Wonder Woman, que beban whiskey y les guste Frank Sinatra y el béisbol.
Defines un medio, Facebook, Instagram, twitter, pornhub, el bar de la esquina o la plaza y te vas a venderte papá.
Ven, facilito.
Voy a aplicar esta misma estrategia con el proyecto de la compañía, quizás no me haga rico, pero sí más sabroso...
Por cierto: ¿Cuanto pagan por este muñeco con sofá incluido?



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