Día 35, faltan 331

Mañana Venezuela comienza una cuenta regresiva en todo sentido, hacia el desastre del domingo 30, si es que sucede, hacia su libertad, que se va a lograr, hacia su historia nueva, que comenzará pronto.
Y esto me tiene loco de bola, tengo preocupantes síntomas del Síndrome del Hombre Araña otra vez, lo he mantenido a raya porque estoy bien ocupado, gracias a Dios, eso significa más platica, pero no puedo evitar estar de a toque, si me rozan, me incendio.
Pero coño, esta vez no puedo eludir mi responsabilidad como ciudadano de dos países, tengo que estar pendiente, no puedo esconderme o desconectarme, esta vez tengo que meterme en la trinchera, aguantar la ansiedad, la arrechera y el miedo y fajarme para estar al lado los que están allá poniendo el pecho mientras yo escribo pendejadas.
Ahora, lo que sí no voy a hacer es seguir leyendo análisis, escenarios, cuentos y rumores, esas vainas sí que me desquician, porque lo único que no he leído es la posibilidad de que, de los contenedores podridos del ministerio para el poder popular de la independencia alimenticia, que tienen 2 años pudriéndose en algún puerto, a 45 grados centígrados, vayan a salir bacterias que causen una plaga zombi.
Lo cierto es que me he apertrechado; tengo pastillas para dormir, una vaina que me compró una vez mi esposa que se llaman "Rescue pills" que son como un preventivo a la locura, cerveza, whiskey, ron, wodka, pizco, tequila y hasta guababerri. No joda, si no termino loco, es posible que acabe alcohólico.
Es jodido es para el que está lejos, querer estar tan jodido como los que están cerca y mirar siempre desde la ventana.



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