Día 36, faltan 330
¡Nos han engañado como a unos pendejos! ¡Toda la pinche vida!
Nunca esperé enterarme de manera tan sopetona e inesperada, jamás pensé que una verdad fuese tan hábilmente escondida por tantos y tantos años, porque creo que esta trampa, ha estado andando por siglos, seguro. Aunque aún me falta corroborar algunos detalles que lucen inciertos y nublados, quizás por la acción de organismos de seguridad de Estado, la sola existencia de la duda ya crea evidentes grietas en nuestra estructura social, es más, miles, de miles, de memorias placenteras pueden quedar en un limbo psicológico con esta revelación: ¡Las lumpias del coño son FILIPINAS! ¡No joda!
Tengo una alumna de español que, evidentemente es filipina, que me explicó con lujo de detalles toda la vaina, así que creo que acabo de descubrir otro crimen más de Mao. ¡Se robó las lumpias!
Las lumpias son parte de nuestras vidas, son una vaina que nos daban gratis cuando te comprabas dos órdenes de arroz con camarones o pollo. ¡Coño, la comida china, no era china, sino tenía lumpias!
Las lumpias son además una referencia del argot popular para decir que alguien está loco pal´carajo, o fuera de sí. ¿Dónde coño estaríamos sin las lumpias?
Mi alumna me dijo que se hacían mezclando cochino, res, camarones, zanahorias y nuez de agua, no ese vainero que le ponen los chinos, y que son pequeñas y no un PVC como las chinas, ahora, nada nos garantiza que sean mejores que las chinas, pero coño, no podemos alcahuetear la trampa, ni la piratería.
De ahora en adelante, cuando coma chino, le diré a la señora china que seguramente nos va a atender y que no habla ni español, ni inglés, que las lumpias son filipinas, no joda.
Lo más seguro es que me conteste: "Taank cue" y me sirva más té.
Nunca esperé enterarme de manera tan sopetona e inesperada, jamás pensé que una verdad fuese tan hábilmente escondida por tantos y tantos años, porque creo que esta trampa, ha estado andando por siglos, seguro. Aunque aún me falta corroborar algunos detalles que lucen inciertos y nublados, quizás por la acción de organismos de seguridad de Estado, la sola existencia de la duda ya crea evidentes grietas en nuestra estructura social, es más, miles, de miles, de memorias placenteras pueden quedar en un limbo psicológico con esta revelación: ¡Las lumpias del coño son FILIPINAS! ¡No joda!
Tengo una alumna de español que, evidentemente es filipina, que me explicó con lujo de detalles toda la vaina, así que creo que acabo de descubrir otro crimen más de Mao. ¡Se robó las lumpias!
Las lumpias son parte de nuestras vidas, son una vaina que nos daban gratis cuando te comprabas dos órdenes de arroz con camarones o pollo. ¡Coño, la comida china, no era china, sino tenía lumpias!
Las lumpias son además una referencia del argot popular para decir que alguien está loco pal´carajo, o fuera de sí. ¿Dónde coño estaríamos sin las lumpias?
Mi alumna me dijo que se hacían mezclando cochino, res, camarones, zanahorias y nuez de agua, no ese vainero que le ponen los chinos, y que son pequeñas y no un PVC como las chinas, ahora, nada nos garantiza que sean mejores que las chinas, pero coño, no podemos alcahuetear la trampa, ni la piratería.
De ahora en adelante, cuando coma chino, le diré a la señora china que seguramente nos va a atender y que no habla ni español, ni inglés, que las lumpias son filipinas, no joda.
Lo más seguro es que me conteste: "Taank cue" y me sirva más té.




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