Día 38, faltan 328

Hoy recibí una sorpresa muy grata cuando antiguos compañeros de la universidad reaparecieron en mi vida sin avisar. Coño, tenía mil años combinados si los cuento individualmente, sin ver a algunos de ellos, con otros trabajé, son todos gente increíble.
Pude notar que, igual que cualquier otro grupo en el que estoy, estamos todos regados por el mundo, hay gente en Montreal y en Dubai, en Filadelfia y en Caracas, una vaina, la verdad es que deberíamos poder vernos en un restaurante de alguna calle de Caracas, pero no se puede, no por ahora, quizás nunca.
Pero no voy a hablar de la diaspora, es imposible que me arreche más de lo que ya estoy; cuando arrancó todo el mundo a ponerse al día, comenzaron a aparecer fotos de esos días de gloria cuando Marty McFly era el faro de la cultura pop. Coño, ese tiempo  se nubla como la historia de la independencia, no joda, allá, en el carajo viejo, como si hubiese sucedido más cercano al imperio romano que a la presidencia de Ronald Reagan, pero además de la obvia diferencia en cuanto a la carga energética del cuerpecito que mencioné en otro post, lo que más ha cambiado y quizás lo único, es el aspecto físico, los roles y la actitud se mantienen hasta cierto punto, claro, si eras un abusador o bully te puedes ver como un pendejo a los cincuenta y puede venir un chihuahua y darte unas patadas, pero no hubo nadie así en los grupos donde tuve la suerte de caer, al menos en la universidad, la misma simpatía, casi que los mismos chistes.
Lo que sí puedo afirmar, es que mis compañeras se ven igual de bien que como en esos días,  yo por mi parte... ¡Ahora me veo mejor!
Es joda.
Por si quieren saber cómo me veía en esa época, aquí dejo un jeroglífico que más bien parece probar que los extraterrestres fueron los que "construímos" las pirámides.

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