Día 37, faltan 329
Hoy me dio por pensar en la maldad.
Viendo lo que sucede en Venezuela, no puedo sino pensar en que esos coños de madre de la guardia nazional no pueden ser otra vaina que la encarnación de la maldad y por su puesto, todos sus jefes y demás seres asquerosos de la dictadura son aún peores, pero, quiero escribir sobre la maldad, no sobre ellos, no merecen ni la vida que tienen, mucho menos, uno de mis escritos.
Yo siempre he pensado que la maldad pura existe, que debe ser un gen o alguna vaina que tienen solamente algunos seres humanoides, porque humanos no son, en su contaminada sangre y que como consecuencia, hacer el mal está alojado en sus diminutos cerebros, ocupando un área importante.
Y no voy a irme atrás hasta hitler (Todos los desgraciados van en minúsculas a propósito, pal´carajo la ortografía con ellos) o stalin, quiero pensar en un humanoide cualquiera.
Ser malo toma coraje y audacia, porque los que no somos malos, no sabemos pensar en hacer el mal, es algo que debe tomar tiempo, planificación, preparación y algunos de estos mal nacidos, hasta deben ensayar, ahora: ¿Cuál será el esquema de pensamiento de alguien así?
En cuanto libro, película, serie de TV y hasta obra de teatro que toque este tema, que son como el 80'% de todos, existen personajes arquetípicos y claro está, si existe el bien, debe existir el mal, pero cuando vamos a los detalles de la vida real, las excusas se multiplican para justificar los actos de maldad, que no necesariamente tienen que ser de violencia física; que si la niñez, que si las drogas, que si se volvió loco y no era él o ella, no joda. ¿Qué pasa si ese desgraciado era puramente malo?
A mí me gusta el béisbol (Por cierto hoy mis Nationals le cayeron a coñazos a Milwaukee y batearon 8 jonrones en el juego, papá) y cuando veo un partido o voy al estadio, me imagino que en mi cerebro se generan reacciones químicas que a su vez, desatan respuestas físicas.
¿Por qué alguien que sea malo no puede sentir vainas así sin estar loco?
Porque sentenciamos a la maldad a ser más bien un síntoma de alguna otra vaina, por eso. Deberían haber sentencias como: "Usted es un coño de madre con maldad pura y queda sentenciado a pudrirse en la cárcel"
Y los reporteros deberían decir: "El jurado encontró culpable al desgraciado éste, en un caso de maldad pura".
¡No joda!
Pero no va a pasar, las víctimas de la maldad la seguirán viendo a los ojos y reconociéndola como testigos de primera mano y ella se esconderá una y otra vez.
No en balde dicen que el mayor éxito del diablo fue hacerle creer al hombre que él no existe...



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