Dá 46, faltan 320
Hoy sábado, me puse a venderle mi barrio a unos amigos muy queridos que nos visitaron desde Venezuela por sólo unas horas, como casi todos los paisanos que tengo, están analizando las opciones para salir del país, una lástima, pero tienen que brindarle un futuro a su hijo de 8 añitos, me dí cuenta que soy muy bueno vendiendo intangibles, ideas, sensaciones, pero coño, me ponen a vender el casco original de Darth Vader y me quedo con la vaina fría, segurísimo.
¿Qué significa esto? No tengo ni idea.
Recordé entonces lo que dije en un post anterior acerca de venderse uno mismo y quedé más jodido aún, no entiendo cómo es posible que no sepa venderme a mí mismo si uno es una idea, claro, si me pareciera a Ryan Reynolds no tendría este problema, qué coño, con decir: "Buenas" ya seguro me contratan, pero no es así, uno tiene que apelar a lo que sabe y a crear una idea vendible de uno mismo. Pero entonces, una historia maravillosa que supuestamente contaba Uri Geller, el famoso mentalista alemán de los años 70, vino a cambiar el juego.
Según Geller, John Lennon le contó que una noche estaba durmiendo en su apartamento de Nueva York y sintió una vaina extraña, se levantó y encontró a unos extraterrestres en la sala, no joda. Los alienígenas aparentemente le entregaron un objeto metálico que John no tuvo ni idea de qué coño hacer con él. Geller asegura que Lennon le juró que no estaba ni borracho, ni drogado. ¡Qué coño importa, es John Lennon! ¡Él puede decir lo que quiera!
John ya había vendido quien era, y lo había comprado todo el mundo civilizado, pero con todas las teorías conspirativas que existen alrededor de los Beatles y con John extraterrestre, alimentaba más y más el aura increíble de estos carajos, además, contado por Uri Geller, un tipo que salía en los shows de los sábados doblando cucharas, no joda.
Uno tiene que vender la idea de sí mismo y luego alimentarla con vainas variopintas, no solamente con trabajos y proyectos, de bolas que no voy a salir por ahí diciendo que doblo cucharas o que tengo amigos verdes con antenas, porque ni luzco como Ryan, ni escribo como John, ojalá, pero coño uno puede decir que además de tener un ojo clínico para ciertas cosas, también se puede dibujar una alternativa.
No sé a dónde me va a llevar el tema, pero creo que pronto podré compartir con ustedes mi estrategia personal de ventas.



Comentarios
Publicar un comentario