Día 44, faltan 322

Me eché unas cervezas y quedé como servilleta usada después de comer alitas de pollo...
Pero, igual gocé más que el carajo porque estuve con gente muy querida y pensé en lo terapéutico que es el amorrrrrrrrrrrrrrrrrr.
Y no es que me voy a poner a hablar del amorrrrrr, sino de la terapia, exclusivamente como terapia, dar amorrrrrrrr es arrechísimo, no en balde cada vez que pasa una vaina entre razas o religiones, en cualquier parte del mundo, siempre salen unos carajos que se tapan los ojos y regalan abrazos a la gente, los beneficios del abrazo, sobrepasan al símbolo, quizás los que se acercan están tristes, jodidos, arrechos o simplemente solos, pero después del abrazo, cualquiera sea su circunstancia, es diferente.
No, no voy a escribir que salgamos los venezolanos y le demos un abrazo a los personajes chabestias, ni de vaina, hay cuestiones de higiene básicas que no permiten semejante vandalismo, pero la terapia del amorrrrrrrr, me ayudó anoche a superar algunas micro arrecheras que se fraguaban en mi calenturienta cabeza y hoy, los recuerdos del amorrrrrrr recibido, definitivamente me sirvieron de gasolina para superar el ratón que me dejaron las cervezas y medio kilo de pretzel con mostaza picante y salchichas y las cervezas... Ya no soy el mismo, no.
Uno no puede y siendo emigrante lo aprendí por las malas, posponer nunca esos encuentros, uno tiene que intentarlo al menos, ya se verá, Dios proveerá como decía mi Santa Madre Teresa, pero uno tiene que llegar hasta donde sea que va a recibir amorrrrrrr.
Claro, hay distintas clases y tipos de necesidades y hay un amorrrrrr para cada una, mis amigos de ayer, que no son amigos un coño, sino familia si consideramos que conozco a César desde octubre de 1972 y a Titina desde que era una niña (Titi: ni pensé en poner el año...), son mi familia, una vaina extraña, porque él es mi hermano y ella mi hermana, arrecha esta familia, además estaban Gustavo y Daniela, pero volviendo al tema, ellos me dieron amorrrrrr fraternal.
Todo esto lo escribo porque creo que al mundo le falta demasiado amorrrr, de todo tipo, y como soy un ídolo, coño, creo que es mi deber contribuir para acabar con el sufrimiento.
Pronto les estaré avisando dónde me voy a parar a repartir abrazos, pero será en la sombrita, porque una abrazadera todo sudado es como cochino.
Titi: ¡Te robé la foto!


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