Día 51, faltan 315
Me dio flojera. Y no me da pena decirlo no joda.
La flojera, igual que el odio es una sensación, o un sentimiento, cómo quieran verlo, absolutamente válida en los seres humanos, no significa que seamos unos vagos, malhechores o chavistas, no, simplemente se trata de algún químico que nos llega al cerebro y nos hace decir: "¡No hay fuerza humana ni sobre humana que me haga hacer esa vaina!".
Lo extraño es que la flojera es contagiosa, lo que significa que el dichoso químico debe meterse de alguna forma también en la sangre o quizás llegue hasta la piel; a mí me dio flojera temprano, tenía que dar una clase y fui y la di, tenía fuertes deseos de irme a flagelar al gimnasio, pero mi flojera se manifestó en forma de espasmos craneales que me empujaban a volver a casa, asomé un "coño", en demostración de franca molestia conmigo mismo, pero que va, no hubo nada que hacer, como si se estuviese manejando solo, el pinche carro se enrumbó a casa y aquí es cuando me percaté, científicamente que la flojera es contagiosa, mi esposa quería irse a yoga, pero en lo que le di un besito, se le salió la rueda a la carreta de su voluntad y soltó: "¡Yo no voy a yoga... Me da flojera!
Quizás sea un gran descubrimiento científico, quizás no, pero lo cierto es que ninguno de los dos sirvió para nada de ahí en adelante y la televisión y por supuesto, mis Nationals, fueron quienes hicieron todo el trabajo manual.
No hay que tener vergüenza de la flojera, hay que dejarla brillar de vez en cuando porque cuando nos aburrimos, o cuando no hacemos un carajo, la imaginación se aparece y se me ocurren todas las pendejadas que escribo. Es decir; la flojera puede llegar a ser útil.
Mi mamá y mi papá me educaron muy bien en el combate de la misma, me hicieron entender que la vaina no es un juego y que si domina tu vida, te vuelves un chavista cualquiera, bueno no, esosson peores, pero ustedes entienden lo que quiero decir. Y no hay que asociar la flojera a la falta de tenacidad, esa es otra vaina, es posible que estén juntas con cierta frecuencia, pero yo a veces trabajo como un desgraciado para no terminar las vainas después. Ya se me pasará, espero que antes de los cincuenta.
Por los momentos, dejen de luchar contra la corriente y permitan que ese chorrito de químico flojeril, enchumbe su cerebro de vez en cuando, quizás lleguen a disfrutarlo.



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