Día 57, faltan 309. Miércoles, 16/8
He decidido hacer unos cambios en la forma en la que estoy llevando este blog, a veces los eventos del día me sorprenden o me arrechan y me dejan sin energía para escribir, los días se me acumulan y para evitar perderme, le voy a poner fecha en el título, eso es todo.
Hoy comencé a entrenar de nuevo, una vez más, después de una lesión en mi bícep derecho que me tuvo jodido por un mes y aunque estoy completamente acostumbrado a estar al principio siempre, cosa que me arrecha muchísimo, no pude evitar arrecharme aún más por el hecho de que cada vez me cuesta más volver a mi forma antes de la lesión, esto es natural porque nuestros cuerpecitos envejecen, pero coño es muy frustrante, la misma vaina me pasa con la mente, como buen viejo me distraigo muy fácilmente, sí, la vaina da vergüenza, ya sé, pero si son contemporáneos míos, no se burlen; todos vamos para allá, tarde o temprano.
Toda vaina está conectada, no como dicen algunos carajitos por ahí que la mente está por encima del cuerpo, me jodí el bícep y me arreché, simple, se me olvidan las vainas y entonces trato de levantar una maleta pesada con el brazo derecho y me vuelvo a joder el bícep, lo que inevitablemente lleva a otra arrechera. Todo conectado.
Lo bueno es que con el tiempo nos ponemos más metódicos y sobre todo, más pacientes, de bolas, no queremos que nos duela algo más de la cuenta, quizás haya algo de cobardía en la mezcla, pero qué coño, son casi 50: ¿Cuánto tiempo toma recuperarse ahora, de lo que sea?
Por eso, si veo por ahí a alguien de cierta edad, con un cuerpazo, lo primero que concluyó es que pendejo no puede ser.


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