Día 66, faltan 299. Viernes 25 de agosto.

Aunque uno diga ser más original que los Beatles lo cierto es que estamos cortados con la misma tijera y esa tijera la tienen los que forjaron nuestras experiencias en la vida; padres, hermanos, amigos, relaciones, etc.
Escribo esta vaina porque me reencontré con un amigo, que es mi amigo porque su hermano mayor fue conmigo a la escuela, sí, desde primer grado hasta que nos graduamos, es decir, este amigo, prácticamente lo es por causalidad y aunque no compartimos el salón de clases, las mismas experiencias que viví yo, pues las vivió él y eso es suficiente razón para que ahora, luego de quizás 25 años sin verlo, es más, pocas veces lo hicimos mientras ambos vivíamos en Venezuela, cuando somos unos viejos y nos encontramos, los códigos, los cuentos, toda vaina es tan similar, que parece que sí hubiésemos recorrido la carretera juntos.
Es arrecho, porque significa que no se puede renegar jamás de los que verdaderamente somos, sea lo que fuere, uno está hecho de algún material que no es original por completo, lo original será lo que hagamos nosotros mismos con ello y claro está, la personalidad, no joda, quisiera tener menos de ella y más plata, pero bueno, qué carajo, tengo mucha personalidad o por lo menos eso digo yo.
La conversación con mi amigo fue además muy interesante, precisamente por la montaña de años sin saber nada de él, coño es como leerse un libro nuevo, predecible y cómodo, parecido al que uno mismo escribe cada día, los nombres cambian, los lugares pueden ser otros, pero ahí van las historias, familiares, no como chiste repetido, sino sorprendentes porque la similitud agobia.
Claro, luego de demasiadas cervezas, Guinnes además, y un par de shots de whiskey, no joda, la cosa es aún más jovial.
Al final, cuando estoy por dormirme y ya me metí 3 ibuprofenos para evitar un peor despertar, me siento contento de mi historia personal y de compartirla con gente interesante y divertida.

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