Día 79, faltan 286. Jueves 7 de septiembre.

Hoy empieza el fútbol americano, una vaina que hace unos años era tan relevante para mí como saber que este era el año de la araña en el calendario Olmeca, por ejemplo. Pero la cosa ha cambiado, mis amigos me llevaron al estadio, participé en la tradicional tail gate party y se le salió la rueda a la carreta, no joda, ahora soy hincha de Washington y para mi más absoluta desgracia, esto solamente significa sufrimiento.
Ahora que me gusta el fútbol tengo también que reconocer que cuando aparece, se lleva por delante los ratings de cualquier otra vaina que esté en la televisión, nada sobrevive, es como un moderno Atila que no deja ni hierba carajo. Entre las víctimas está el béisbol; yo, si no juega mi equipo, sólo veo el himno que siempre es espectacular y luego, cual perro fiel, regreso a ver a mis Nationals caerle a palos a alguien, no fue la excepción hoy, pero cuando llega el pinche fútbol a uno le dan hasta ganas de comer vainas relacionadas con el fútbol, chili por ejemplo, sin embargo, para realizar un sincretismo entre ambas disciplinas, decidí comer perros calientes con chili, así no molesto a los dioses, pero hoy hay otro problema adicional que además, puede determinar dónde voy a dormir; el US Open de tenis.
Adriana ya me dijo que no quiere ver ni fútbol, ni béisbol, ni tenis. Jodido, es un ultimatum cultural, sin los deportes y la música seríamos animales, pero en mi caso es escoger entre el sofá y mi cama, al menos hasta que mis mujeres de duerman. ¡Pues pal´sofá me voy!
Hasta que Adriana se duerma y no se entere cuando vuelva con el rabo entre las piernas a meterme en mi cama, sin despertarla claro.
Para que entiendan bien la diatriba entre fútbol y el béisbol, les regalo al difunto George Carlin. Enjoy!


https://youtu.be/aIkqNiBASfI

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