Día 80, faltan 285. Viernes 8 de septiembre.
Mi hija decidió ir al juego de fútbol americano de su escuela y me sentí como en una película de los setentas u ochentas, como Grease o American Graffiti, los chamos en uniforme de fútbol llegando al partido, los papás haciendo parrillas en el estacionamiento, las niñas en uniform de cheerleaders, muchos otros vistiendo los colores de la escuela, un ambiente de película, para nosotros fue diferente, para empezar no jugamos ese juego, pero coño recuerdo los grandes duelos contra el Colegio Francia en futbolito, cuando uno es un carajito las causas son matar o morir, uno no puede entender eso de "lo importante es competir", no joda, esa vaina es para pendejos, si compites, gana o por lo menos, trata.
Me imagino que es porque uno se va poniendo viejo y ya las solas habilidades o talentos no son suficientes para asegurarte el triunfo, ahora puedes besar el piso con un inocente empujón de un muchacho que pueda ser tu hijo, por eso es que empezamos a entender esa frase: ¡Ya no puedes ganar papá!
La mayoría dirá que esta vaina se llama madurez, para mi es decadencia, porque si uno luciera como The Rock, qué carajo, llegaríamos empujando gente a cualquier parte, sin ningún tipo de contemplaciones, pero ya no, ahora podemos poner mala cara, pero inmediatamente empezamos a hacer un recuento de todas las vainas que nos duelen: la espalda, el brazo, la rodilla. ¡No joda, todo, nos duele hasta el orgullo!Mientras veía a Isabel alejarse, pensé en las miles de veces que mis viejos deben haber visto la misma escena conmigo y me dio algo en el estómago, pero inmediatamente me acordé de que en mi nevera me esperaban 2 cervezas y repentinamente, el plan de ir al gimnasio para fortalecer mis envejecidos músculos y volver a sentirme como un carajito, se jodió.
Definitivamente lo importante es competir. No queda otra.



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