Día 81, faltan 284. Sábado 9 de septiembre.
¿Qué carajo define un paisaje?
¿La ubicación? ¿Los colores? ¿Los hitos geográficos que aparecen en el cuadro?
Pues, luego de mucho cavilar al respecto llegué a la conclusión que lo que define un paisaje, es el pendejo que toma la foto, es decir, si te gusta lo que ves, sea una llanura, una montaña, una playa, un edificio o una persona.
Pero pensemos en esa sensación tan arrecha que uno experimenta cuando de repente te encuentras con una visual que te arranca el aliento, coño, es como descubrir tu propia naturaleza e imaginarte allí, en ese paisaje, siendo feliz para siempre, porque los paisajes no son sino reflejos de tu hábitat ideal, son el lugar donde puedes respirar a tus anchas.
Encontrar el paisaje personal puede tomarnos toda la vida, algunos pueden llegar a sentirse miserables porque no saben a dónde pertenecen, y por ende, quizás nunca lleguen a casa. Vagar por el mundo sin conocer tu lugar en la vida puede ser una vaina arrecha, una experiencia traumática, pero encontrarlo, puede curar la peor enfermedad existente, puede terminar con los miedos, las inseguridades, las penas; definitivamente, encontrar tu paisaje personal es parte de crecer, es la maduración, es hacer las paces con lo que fuiste, lo que eres y quien serás en el futuro.
Yo no tengo dudas; seré bajito, calvo y malhumorado, pero coño, conozco mi lugar en el mundo y sé muy bien, que seré feliz donde quiera que estén Adriana e Isabel, pero si están en un estadio de béisbol, coño: Heaven!



Comentarios
Publicar un comentario