Día 86, faltan 279. Jueves 14 de septiembre.

Hoy me dediqué a escribir emails, decidí que le iba a joder la paciencia a un montón de gente y con varios objetivos en una lista, me enfoqué a cumplirlos sin importarme mucho lo que sea políticamente correcto, o las buenas prácticas o cualquier otra de esas reglas dictatoriales, impuestas por un ente de razón que no es sino, el humor de quienes reciben los pinches emails.
Pero no envié cualquier email, eso sería muy pendejo y me condenaría a las sombras, es decir, al Folder de Spam, donde obviamente no quiero caer, de hecho, la sola definición de esa carpeta me recuerda a la forma de ver el infierno en las tradiciones mexicanas; el olvido, si caes en Spam la gente te olvida y tu alma desaparece.
No hermano, estudié, miré ejemplos, leí un montón de vainas en la red y fue entonces que mis dedos se afinaron en el teclado, uno tras otro fueron saliendo; seguimientos de contactos, amigos bien conectados, lugares donde quiero tocar con La Unica, recursos humanos anónimos y hasta a un pana que me preguntó unas vainas, le respondí y se desapareció.
Antes de seguir trepado en las paredes, es mejor hacer algo productivo con mi ansiosísimo cerebro.
Cuando estaba a mitad de camino en todo el proceso, me entró de repente un soplo de pesimismo en esteroides, carajo, me paré frente a la computadora y tal como si hubiese mandado un Sextape a toda mi lista de contactos, comencé a buscar la forma de editar y hasta borrar los mensajes, diciéndome: "¡Coño, ahora sí la pusiste!", no encontré forma alguna, derrotado me dejé caer en mi silla, miraba desconsolado la pantalla y me autoflajelaba. Qué pendejo.
Pero ya todo estaba hecho; es increíble como uno va del total desconsuelo a la euforia histérica, porque como ya no había nada que hacer, me aferré al espíritu que me había impelido a hacer esta vaina en primer lugar, y entonces, definitivamente enfermo y delirando de Síndrome del Hombre Araña, les grité vainas a todos los receptores de mis mensajes. ¡No joda!
"¡Agarra ahí papá!", "¡Vamos a ver si ahora no me contestas CDM!", "¡Arre burro!", "¡Voy que quemo!" entre otras expresiones.
Quedé agotado, pero ya veré los resultados, total, mañana viernes es día de prepararse para el acontecimiento más importante del año: Los quince años de el centro del universo, Isabel Bernal González y no voy a tener mucho tiempo de hacer nada más.

Una vez sobre el burro: ¡Arre burro!



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