Día 102, faltan 263. Sábado 30 de septiembre.

Hay momentos en que uno no sabe por qué, pero vainas que has hecho muchas veces, pueden meterte en problemas inesperadamente; me pasó hoy al presentarme con La Unica, cuando fui a cantar una de las canciones del repertorio, hubo un momento en que no me dio la voz, me encontré casi gritando para poder terminarla.
Me arreché, por supuesto, pero luego, en frío, analicé lo ocurrido y las vainas que hice antes de presentarme, incluso, el día antes del show. Bueno, resulta que me tomé unas cervezas, hablé pendejadas, lo escribí aquí en el blog, hice miles de planes extraordinarios que espero funcionen.
Me dio en la torre el hecho de que ya no basta un día de recuperación para algo tan simple como unas cervezas, eso sólo tiene una explicación: el alma.
Sí, el almanaque.
Ya recordé los días de gloria en el blog, cuando era un carajito, pero quisiera recordar cómo era la cosa hace unos meses, cuando tenía 48, me preparaba para presentarme con cierta antelación y todo bien, 24 horas bastaban, pero pareciera que el cuerpo pensara que ya estoy más cerca de los 60 que de los 50, pero no voy a dejar que me joda. Todo este tema es psicológico, es decir, es un constructo de la mente, por ello, voy a construirme una realidad paralela para engañarme, coño, no será tarea fácil, pero es ahora o nunca.
Primero, ya no tendré 49, sino 39, de esa forma, la mente traicionera se confundirá y no me estará jodiendo, además, nunca fui muy inteligente con los números. Luego, me voy a comportar como un carajito, es decir, mi esposa me va a encontrar tirado en el piso jugando con carritos, ¡Pal´carajo!
Voy a comer doritos y a tomar refresco, cualquier vaina que no me guste o me joda la paciencia, haré un berrinche y tiraré vainas.
Creo que con una dosis bien administrada de inmadurez puedo contrarrestar los efectos del almanaque. Espero no sufrir de efectos residuales de esta experiencia, sería un poco problemático andar por ahí en pañales.


Comentarios

Entradas populares