Día 169, faltan 196. Miércoles 6 de diciembre.
No se imaginan la cantidad de vainas que han sucedido en estos dos meses de total silencio. No joda, tengo para escribir como un loquito por años.
Este post lo voy a tomar como un renacimiento; primero que nada, no voy a emparejarme, ni de vaina, me tomaría toda la vida, hay además vainas de las que ya no quiero ni acordarme, segundo, voy a seguir publicando en desorden, ¿Por qué? Pues, porque este es mi blog.
Para empezar, tengo que contarles que me dio mucha arrechera que hayan eliminado a los Nationals en octubre, pero me dio alegría que los pinches Dodgers no ganaran y me dio más alegría aún que Altuve ala destruyera, no sólo porque es un paisano, sino porque es enano igual que yo, y nos ayuda a probar que es mejor no joderle la paciencia a los bajitos...
Ya les conté que vino mi compadre Alfredo, pero no les he contado que vino mi hermana Margot, camino a su nuevo hogar en la República Mexicana, más exactamente Mazatlán, donde vivirá junto a mi otra hermanita Luisa Helena, parece mentira, ninguno de los 4 hijos de Margarita y Gonzalo, vive ahora en Venezuela, 3 de ellos tenemos otra nacionalidad ya y, por supuesto, ningunas intenciones de volver, no podemos, ¿A qué? ¿A dónde?
El país donde crecimos no existe más; no voy a entrar en diatribas nacionalistas, es sólo una observación.
Mi hermana, como muchos, por no decir todos los venezolanos que salen, traía como una tonelada de peso extra solamente en arrecheras, frustraciones, tristezas y decepciones, yo traté de consentirla lo más posible, es decir, no la dejé hacer un carajo, pero ella apenas da sus primeros pasitos en el maravilloso submundo de la emigración, coño y no es fácil, ni que vayas a emigrar al paraíso o a la mansión playboy, siempre hay que superar esas primeras etapas que son muy duras.
Mi hermana bella me visitó en nuestro nuevo apartamento, sí, nos mudamos también y vivimos de cajas hasta hace nada, mudarse es como pegarle a la propia madre, un horror, pero este, esperemos, será nuestro hogar, planes hay.
Coco, mi hija de 4 patas aůn está medio perdida y no se lleva bien con la escalera, sin embargo, pronto debería terminar de acostumbrarse, Adriana le está dando dosis extras de cariño y alcahuetería.
Encima de todo esto, comencé a trabajar en un lugar estupendo, donde estoy divirtiéndome mucho, soy un burócrata a carta cabal, pero aún trato de mantener el cerebro creativo encendido, ya les daré noticias de eso también.
Lo cierto es que muchos cambios han traído muchas vainas buenas y otras no tanto, pero todos los cambios son buenos y ahí voy a aferrarme, porque creo que si el viento sopla y te agarra descuidado, puedes terminar en el basurero de la historia.
Iré ahondando en todos estos cuentos. Espero que hayan tenido un fabuloso Día de Acción de Gracias y que la familia y el trabajo estén bien.
En una nota deportiva; como de costumbre, los pinches Redskins son más malos que un día con hambre y han vuelto a demostrar que son la organización más bolivariana del país.
Luego hablamos.


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