Día 196, faltan 169. Martes 2 de enero.
Arrancamos el año rompiendo récords, irrelevantes, pero no importa, son récords al fin, y además personales. Fue día de coger carretera de vuelta a la soleada Virginia desde el crudo, horroroso, maléfico, pinche, asqueroso, invierno de Massachussetts. Una lástima claro dejar atrás, una vez más, a mi maravillosa familia, paso todo el año extreñándolos y trato de exprimir al máximo esas dos semanitas que los veo; ojalá se mudaran más cerca, porque este pajarito que escribe, Pa' esa tundra congelada, no se a vivir ni de vaina.
Navegamos con muy poco tráfico por los 8 estados que nos separan de Dunstable y pensé mientras lo hacía, que también era la primera vez que la desgracia de Nueva York no me jodía el día con 2 horas de tortura, ni New Heaven o Hartford en Connecticut, lugares que son tan o peores que la gran manzana para echarle una vaina a uno que maneja, dadas estas circunstancias afortunadas, llegamos sin contratiempos y en el tiempo récord de 7 horas algo, lo que incluyó nuestro respectivo almuerzo de autopista en un Burger King.
Es la última vez que hago este viaje antes de los cincuenta, a menos está que haya alguna ocasión especial, que no evento o emergencias, esas vainas no las quiero ni cerca. Este año no pueden haber eventos, sólo ocasiones.
Habiendo pasado ratos tan sabrosos en familia, me pareció adecuado registrar cada hito que fuese extraordinario, por ejemplo, cuántas panquecas comería en el desayuno que hicimos en el lugar donde trabaja mi bella sobrina Victoria, o el número de películas que vería con mi cuñado José, pero, como muchas otras cosas, me imagino que por mi edad avanzada, se me olvidó la pendejada y claro, cuando te das cuenta, qué carajo, ya pasó una semana y ni una fotico tienes.
Pero este récord sí quedó guardado, inmortalizado para la posteridad, para cuando lleguen los zombies y se coman a la humanidad entera, en la sangrienta boca de alguno de esos monstruos estará un aparato que quizás tenga la foto de la temperatura más baja a la que he estado en mi vida.
Buena señal, ya estuve en lo más bajo. ¡Todo irá hacia arriba papá!


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