Día 225, faltan 140. Miércoles 1 de febrero.
Yo tenía 12 o quizás 13 añitos, y no soportaba ese deleznable escándalo pproducido por gente que era, generalmente fea, como si no se bañaran, que además no hablaban bien mi maravilloso idioma, sino que lo convertían en una especie de argot niche, que yo, por supuesto, no entendía, además, toda aquella blasfemia sónica, tenía un nombre que en aquella época, en mi experta opinión de carajito recién bañado, no significaba menos que infierno, ese nombre era: salsa.
Sí, la odiaba visceralmente; un niño rockero que sólo escuchaba vainas como Judas Priest, AC DC, o Ramones, que coño iba a soportar una cosa llamada Fania o a un taxista como Oscar D' León. Una voz trataba siempre de convencerme de que estaba equivocado, pero coño, a esa edad: ¿Equivocarme yo?
Era la voz de Carlos Felipe. Mi primo. No joda, qué de vainas no hicimos de carajitos.
Siempre éramos el show en las fiestas en la casa porque nos sabíamos cada pasito de Greased Lighnin, sí, la canción de la película Grease, la misma que cambió nuestras vidas, gracias fundamentalmente a los pantalones de cuero de Olivia Newton John; cuando nuestros papás estaban en el apogeo de la rumba, nos llamaban y entonces hacíamos la coreografía, mis hermanas se metían y luego ellos mismos y la parranda alcanzaba otro nivel. Viajamos por Venezuela, sobre todo con mi papá, aprendimos a comer camarones al ajillo, fuimos a ver al Caracas mil veces, pero carajo, no coincidíamos en gustos musicales.
En un viaje que nuestras familias hicieron a la playa, me tocó debatir una vez más con Carlos Felipe, la salsa, contra el Rock, pero por alguna razón cósmica, esa semana Santa, yo estaba en algún humor relajado o simplemente estaba cansado, porque mi papá era un poderoso aliado de Carlos y ya me tenían loco, acepté escuchar los argumentos de Carlos y peor aún, acepté escuchar salsa.
El resto es historia.
Quisiera que Carlos Felipe cumpliera 50 años conmigo, pero no será posible.
Celebraré su vida siempre, cada vez que escuche una de sus canciones preferidas, de Rubén, de Guaco.
Y por si acaso se lo preguntaron, sí todavía recuerdo los pasitos de Greased Lighnin.


Comentarios
Publicar un comentario